quarta-feira, 5 de novembro de 2008


Oí decir que el perro es el mejor amigo del hombre...

bien, entonces puedo pensar que, a lo mejor,

la perra sea la mejor amiga de la mujer...

Cherrie, mi perrita que me encanta demasiado...

Amo cuando llego de la facul y ella está esperándome, siempre fiel.

quinta-feira, 30 de outubro de 2008

Ya que este es un blog para hablar de las casas que me encontan, jamás podría dejar de hablar de mi ciudad: Belo Horizonte. Soy demasiado encantada, fanática, loca por esta cuidad. Sé que debo esto a mi papá que me enséno a ser apasionada por nuestra cuidad. B.H. es bella no sólo por las personas, por el “Parque Municipal”, por la "Pampulha", pero es bella sobre todo por las montañas ... un de los momentos más felices de mi día es cuando vengo hacia la Universidad. Al salir de la “Trincheira da Antonio Carlos” haciendo 90km/h ¿qué es que veo al fondo del paisaje?
Las montañas, las famosas y bellísimas montañas de B. H.
Belo Horizonte es así : Casi por todos lugares donde vamos es posible ver al fondo nuestras montañas que nos protegen y parecen darnos seguridad, esperanza... Se puede pensar que es posible volar hasta ellas y quedarmos allá, lejos de la violencia , de los embotellamientos y esas cosas desagradables... Es así mi ciudad para mí, y si hay alguien que lee mi blog y aun no la conoce, le invito a conocerla y a quedarte encantado...
La Tienda








Cuando era más chica, había unos catorce o quince años, creía que el centro de la cuidad era el lugar más interesante del mundo y cuando fuera allá tendría que maquillarme toda la cara llevarme la mejor ropa y estar muy elegante.
Un día quedé con unas amigas de encontrarlas allá, pero estaba muy temerosa pues nunca había estado sola en aquel lugar y el riesgo de perderme era demasiado grande. Bueno, ya tenía quince años y, como dijo mi mamá, más temprano que tarde, habría de arriesgarme: “¡entonces que fuera ahora!” Ella también me digo: “Cuando bajes del ómnibus ponte cerca de alguna tienda delante de la parada donde tus amigas también bajarán y podrás verlas cuando lleguen.” Esto lo hice yo: Bajé del ómnibus y seguí reto hasta la tienda delante, muy bien delante, de la parada.
Como dije, creía que debía estar toda maquillada y muy bella para irme al centro de la cuidad y así estaba... Pero mis amigas se estaban retrasando demasiado, por esto, todo el tiempo miraba el reloj para saber las horas y me ponía muy preocupada por ellas. Cuando intenté calmarme me di cuenta de que todas las personas que pasabam cerca de mí me miraban con unas caras muy raras. Después vi que en todos los autobuses que pasaban, los que ne miraban llevaban la misma cara rara. “!Dios mío!”, pensé, “debo tener el pelo todo feo, o mi ropa se ha averiado ¿ qué puede estar mal conmigo para que me miren así?” Intentaba e intentaba, pero no encontraba nada para justificar las caras...
Fui poniéndome cada vez más nerviosa con aquellas caras y con el retraso de mis amigas y así confería más a menudo el reloj. Entonces para intentar calmarme imaginé que lo mejor sería pensar en otras cosas, como por ejemplo... hum... a ver... ah sí, imaginé o razoné: “¿de qué será esta tienda acá? Parece que nadie va a trabajar por aquí hoy, ya son casi las diez y no la abrieron hasta ahora...” Como me encontré demasiado curiosa, tive coraje de dar la vuelta, pero no sé decir cuál fue mi sorpresa cuando miré una puerta de vidrio con dos corazones rojos y las palabritas: “Motel Venus”.

quinta-feira, 2 de outubro de 2008

El perro del diablo

Todas las noches sucedía lo mismo: él iba a acostarse y el otro empezaba a ladrar. La cabeza dolía, él se ponía nervioso y no lograba dormir. Pero estaba cansado, al día siguiente habría de levantarse temprano y el perro ladraba sin parar. Entonces, todas las noches hacía la misma promesa, "aún acabo con ese perro del diablo", pero nunca la cumplía. Hasta que un día resolvío cumplirla, mató al perro del diablo y durmió tranquilo. Tan tranquilo que ni escuchó el ladrón que le robó toda la plata.

quarta-feira, 24 de setembro de 2008

Niñez


Mi niñez no fue la más dulce, sin embargo, también no fue la peor. Los primeros recuerdos que tengo son de cuando empecé a estudiar en el parvulario: era mi gran sueño que se volvía realidad. Pero pronto el sueño se volvió una pesadilla: nadie era mi amigo ni hablaba conmigo.



Cuando tenía cinco años, mi hermana menor nació y como soy la hermana mayor, además de estudiar, tuve que cuidarla. Creo que este fue mi primer trabajo (sin remuneración): ser niñera. Pero me gustaba quedarme con ella, así no necesitaba hacer otras tareas hogareñas. La mejor recompensa es que hoy nosotras somos grandes amigas.



Otro buen recuerdo es de mi gran amistad con mi hermana de en medio. La verdad es que, aunque fuéramos grandes amigas, a veces, nos volvíamos las peores enemigas y peleábamos muchísimo. Nosotras jugábamos demasiado, pero sólo después de terminar las tareas del hogar y de la escuela.



Lo mejor eran los fines de semana y las vacaciones cuando íbamos hasta la casa de mi tía o de mi abuela. ¡Como era agradable unir todos los primos- nuevos y viejos- y quedarmos hasta noche cerrada jugando al guardias y ladrones, al escondite y saltando la comba! Yo nunca he dicho, pero soñaba volar cometas con los niños... También me encataba andar en bicicleta con mi papá y mi tío los sábados y festivos, y me fastidiaba muchísimo las cotidianas palizas de mi mamá.



Como casi no veía la tele, algo que empecé a hacer desde muy temprano fue leer. Leía mucho, la "Série Vagalume" la leí casi completamente. También me gustaba contestar las preguntas de los "Cuadernos de Preguntas" y jugar al "Juego de la Verdad" con mis amigas de escuela. El único programa que me acuerdo de ver a menudo era el "Chavo del Ocho" y hasta hoy me gusta.

Así fue mi niñez...


terça-feira, 23 de setembro de 2008

Porque me gustas...

Piensando en mi novio, hice estes versos en la clase...
Me gustas porque me das alas para volar.
Me gustas porque me haces reír cuando quiero llorar.
Me gustas porque tus ojos alumbran mi mundo.
Me gustas porque dices que necesito oír.
Me gustas porque contigo el invierno se vuelve primavera.
Me gustas porque contigo la noche se convirte en día.
Me gustas porque a tu lado no tengo miedo de nada ni de nadie.
Me gustas porque me das coraje para enfrentar todo peligro.
Y además me gustas porque contigo la luna siempre es llena.
Me gustas porque eres mi amor, mi pasión y aún así mi amigo.
Extinciones (Mario Benedetti)
No sólo las ballenas
los delfines los osos
los elefantes las mandriles
la foca fraile el bontebok
los bosques la amazonia
corren peligro de extinguirse
también enfrentan ese riesgo
las promesas
los himnos
la palabra de honor
la carta magna
los jubilados
el sin techo
los juramentos mano en Biblia
la ética primaria
la autocrítica
los escrúpulos simples
el rechazo al soborno
la cándida vergüenza de haber sido
y el tímido dolor de ya no ser
habría por lo tanto que tapar
con buena voluntad y con premura
el agujero cada vez más grande
en la capa de ozono
y además
el infame boquete en la conciencia
de los decididores
así sea.
(de "La vida ese paréntesis").